Anna

Anna es una niña en un tiempo indefinido, tiene 3 años de edad. Está sentada en la cocina de su casa, en su silla. No se puede mover, las sillas de bebes nunca te dejan mover, al menos así lo recordará.

Ahí está su padre, sonriente y guapo. Sus ojos verdes brillan con el sol de la tarde de verano. Le está dando de comer. El sol hace sombras en la mesa con las cortinas y los árboles, el viento sacude los árboles y las sombras cambian erráticamente. Hay alguien más. Esto lo recordará toda su vida. Está su madre, está su padre y hay alguien más, un extraño.

El lector debe saber que su madre tiene un amante y nada más. El extraño está parado atrás de su padre y tiene algo en las manos, su madre está, pero no sabe donde. Tal vez en el piso de arriba, tal vez afuera, tal vez ahí junto a ella. Esto no lo recuerda tan bien. El extraño está en la sombra, no puede ver su cara pero en su mano tiene un cuchillo. Su padre ni siquiera grita, la sangre salpica todo, las sombras, su silla, su comida, su cara. De aquí en adelante Anna sólo puede ver imagenes. El cuchillo está en el cuello, esa es la primera.

Gotas de sangre encima de las sombras, esa es la segunda. El extraño encima de su padre, oscuridad. El cuchillo en el pecho, el cuchillo en la panza, el cuchillo en el pecho, muchas veces. Oscuridad. Su padre en el suelo, el extraño ya no está.

Anna no llora ni grita, sólo mira indefensa. Esto nunca lo olvidará, 33 años después es el único recuerdo que tiene de su padre.

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